lunes, 21 de mayo de 2018

Aprende a resolver conflictos

Si le toca ser testigo de un conflicto destructivo entre dos personas, ¿cómo reacciona? ¿cómo debería reaccionar?

Cuando dos personas están en conflicto destructivo son como dos olas que se enfrentan en el mar empujadas por los vientos de la rabia, el odio, la envidia y el ego. Cuando chocan salpican sus aguas turbias a todo el rededor contaminando al resto del equipo.

Fernando y Pepe, miembros de su equipo, están enfrentados. En el comité, luego de mostrar los resultados del mes, Fernando culpa a Pepe: “Estoy harto de tu incompetencia, por ti no hemos cumplido nuestros objetivos...” Pepe, rojo de ira lo interrumpe gritándole: “Si no fueras tan egocéntrico verías que tu área es la incompetente, sácate las vendas”. El conflicto continúa escalando y las agresiones van y vienen. El equipo no avanza. ¿Qué hace? 


Como espectador del conflicto, usted puede reaccionar como la tormenta; oscureciendo y soplando para avivar los choques de las olas, o como el sol; calmando los vientos e iluminando el paisaje. Nuestra reacción revelará la naturaleza de nuestro mundo interior. 

Si actuamos como tormenta, incentivando la pelea o “metiendo candela”, es probable que tengamos un problema de autoestima. Al manipular a las partes para que peleen revelamos un deseo enfermizo de control, poder y de ser superior a los otros, porque en el fondo nos sentimos inferiores. Al observar a nuestros compañeros descontrolados y agrediéndose, logramos sentirnos por encima de ellos.

Cuando reaccionamos como el sol, calmando los vientos agresivos entre las partes, revelamos un deseo de servir por encima de nosotros mismos. Pero no es fácil lograrlo. Cuando dos personas entran en conflicto destructivo, actúan como si cada uno excavase un hoyo buscando agua. Con cada agresión mutua, cavan más profundo, hundiéndose en las profundidades de sus propios infiernos, hasta llegar al punto en que no se ven ni se escuchan. El agua que realmente buscan es el amor, la aceptación, el cariño, sentirse valorados, escuchados y competentes, pero la buscan en el sitio equivocado.
Si usted quiere ayudar, debe sacarlos del hoyo y darles un poco de “agua” a ambos para bajar los ánimos de pelea.
Esto se logra haciendo que las partes se sientan verdaderamente escuchadas, parafraseando en voz alta sus argumentos y comprendiendo sus puntos de vista. Por más que usted vea a uno equivocado, haga un esfuerzo por escucharlo y ponerse en su lugar. Si no favorece ninguna posición, manteniéndose neutro, bajará la tensión y mejorará el clima.

Por otro lado, en el calor del conflicto las personas tienden a agredirse. Conviértase en un traductor y filtre estos comentarios dejando las agresiones personales fuera. El mensaje resultante ayudará a mejorar, y estará centrado en el problema laboral, no en la persona. En lugar de decir: “Eres un incompetente”, diga “Lo que quiere decir Fernando es que está preocupado porque últimamente tu área no logra los resultados esperados”. A medida que filtre los mensajes, mejorará la comunicación y se resolverá el conflicto.

Un maestro y su discípulo caminaban por un campo escuchando las voces de los animales, el mugido de las vacas, el relinche de los burros y el canto de los pájaros. El discípulo, dándose un aire de importancia, suspiró al maestro: “Si pudiéramos entender el significado de lo que dicen...”. El maestro le respondió: “Si tan sólo pudieras entender primero el significado y la esencia de tus propias palabras”.

En un conflicto, los argumentos de cada una de las partes son como las voces de los burros, vacas y pájaros. Las personas oyen los sonidos de las palabras pero no entienden por qué dejan de escuchar. Como dice el maestro, lo peor de todo es que las personas no entienden el significado de sus propias palabras internas o las motivaciones que los llevan a pelear.
La próxima vez que sea testigo de un conflicto, ayude a los involucrados a detectar lo que realmente les molesta.
Estoy seguro de que encontrará, frecuentemente, que los problemas provienen del mundo interior de las personas más que de la realidad externa.
Por David Fischman

lunes, 7 de mayo de 2018

El estratega de las comunicaciones: Dircom

Un Dircom o director de comunicaciones es un estratega y líder, bueno para tomar decisiones y trabajar en equipo, curioso, creativo y versátil para adaptarse a los cambios. Es un puesto que siempre existió pero bajo la denominación de jefe de prensa o relacionista público.

Apunta a desarrollar una buena cultura laboral, establecer la identidad de la empresa, fidelizar a los trabajadores y ofrecer información a todas las áreas. Busca posicionar la marca y mejorar la imagen y reputación de la organización. Por eso el Dircom  debe estar al nivel y contacto de la alta dirección. El Dircom coordina de manera transversal todos los cargos directivos de la organización para generar valor a través de la comunicación, externa o interna:
* Comunicación externa
- Conoce al público objetivo y sus necesidades así como sus expectativas.
* Comunicación interna
- Maneja una estrategia que refuerce el compromiso de los colaboradores.

A tener en cuenta:
- Una mala comunicación es peor que No Comunicar

Caso ejemplo: KitcheAid y su community manager

Por una buena imagen

Los expertos indican que entre más alta sea la reputación de una organización más fácil será enfrentarse a los problemas o resolver crisis determinadas.
El propósito,  la identidad y la cultura de la organización son pilares de lo que la empresa firma y comunica.
Tres precisiones:
1. Con cuidado
- Cualquiera sea la estrategia de relaciones públicas de la empresa siempre se debe considerar que la imagen es un elemento, entonces frágil.
2. Monitoreo
- Revisar de forma permanente los procesos para asegurarse de que la empresa este cumpliendo con lo prometido.
3. Trabajo en equipo
- El manejo de la imagen involucra a toda la organización tanto nivel operativo, táctico y estratégico.

Sabias que el reconocimiento a los mejores proyectos de comunicación corporativa se llaman Premios Dircom Ramón del Corral. Entre los ganadores en Perú están:  Mapfre, Llorente y Cuenca, Novartis farmacéutica y Deloitte

La tendencia --> Los videos online, la infografía y las fotos espontáneas obligarán a los profesionales de la comunicación corporativa a incrementar sus competencias en el manejo de herramientas visuales. (European Communication Monitor)

viernes, 1 de diciembre de 2017

Dime cómo está el escritorio de tu celular y te diré cómo eres


Nuestros móviles hablan de nosotros mucho más de lo que creemos. No solo por el modelo, el color o la funda que llevamos, algo que denota entre otras cosas nuestros gustos, prioridades o incluso personalidad

También su interior habla de nosotros. Al margen de las opciones de personalización (que en el caso dude iOS se reducen a los tonos de notificaciones, centro de control y wallpapers) las apps que instalamos o cómo las organizamos.

¿Cómo, también el orden de las apps? Sí, es algo que se suele pasar por alto. Pero no son pocos los que sienten la obligación de marcar un orden específico en su lista de apps, ya sea para verlo ordenado, o con el fin de alcanzar una mayor productividad y eficiencia a la hora de acceder a cada aplicación. 

Quizá incluso estén ordenadas según la importancia que le des a cada una. En cualquier caso, un estudio del que se hace eco Mashable descifra nuestra personalidad en función de cómo distribuimos nuestras apps en el móvil.

Espíritus libres y caóticos

Los espíritus libres, los revolucionarios, son los más fáciles de identificar. No hay orden de ningún tipo y probablemente ni siquiera se hayan molestado en mover sus apps desde que las instalaron. Tal cual llegan a su móvil, así se quedan.

Almas creativas

Para otras personas lo importante es que todo quede bonito, ornamental, armoniosos. De estos se puede esperar que tengan ordenadas sus apps según su color, recordando a un clásico arcoíris. 

Cuadriculados y eficientes

Finalmente están las personas organizadas, aquellas que no pueden evitar colocar las apps según su función o según la prioridad que estas tengan en su rutina. No importa cuántas aplicaciones tengan instaladas, todas ellas estarán perfectamente ordenadas para poder lograr una eficacia máxima y no tener que perder el tiempo buscando una app en concreto. Sin duda, para ellos, cada segundo importa. Aunque pasar el tiempo ordenando apps no es precisamente mi pasatiempo soñado, la verdad.


miércoles, 15 de noviembre de 2017

10 claves para ser el bibliotecario que toda biblioteca debería tener


La biblioteca no hace al bibliotecario, pero el bibliotecario sí hace a la biblioteca. Tanto el éxito como el fracaso de una biblioteca van a depender, en gran medida, del personal bibliotecario del que disponga. No es por meter presión a los bibliotecarios/as, pero es cierto. Ellos son los que deben incentivar que una biblioteca sea útil, que sea usada… y no esperar a que vayan llegando por sí solos los usuarios hasta los recursos de la biblioteca.

Ser bibliotecario/a no es estar en una biblioteca, ser bibliotecario/a es hacer que las personas vayan a la biblioteca para que éstas le saquen el máximo partido. Y sí, hay muchos tipos de bibliotecarios/as y no todos están de cara al público o tienen contacto directo con las personas, pero hay que tener en cuenta de que todo ese personal bibliotecario debe trabajar en equipo para lograr la excelencia y el mayor premio que una biblioteca pueda tener… y que no es más (ni menos) que ser de utilidad ante las necesidades de las personas. Está claro que en esa cadena no puede fallar ningún eslabón ya que todos son los que forman y crean la biblioteca.

Y es que ser bibliotecario/a no solamente es estar trabajando en una biblioteca, haber cursado los estudios correspondientes o haber aprobado una oposición (o haber sido contratado por una organización). Bien es cierto que es imprescindible, pero para ser bibliotecario/a hace falta algo más. Algo más como saber conectar con su comunidad de usuarios, ayudarles ante sus necesidades, saber comunicar y “vender” las excelencias de la biblioteca, ser un recurso más (e imprescindible) para las personas… Ser bibliotecario/a es ser y hacer y no solamente ser y parecer que se hace.
  1. Ser bibliotecario/a es ser el nexo de unión entre lo que ofrece la biblioteca y las personas. Es imprescindible tener y entender la vocación de servicio.
  2. Ser bibliotecario/a es preocuparse por las personas y su satisfacción. Es saber escuchar y entenderlo que se requiere.
  3. Ser bibliotecario/a es ayudar a los usuarios en la resolución de sus necesidades informativas.
  4. Ser bibliotecario/a es organizar y poner a disposición de los usuarios todos los recursos disponibles en la biblioteca de la mejor manera posible.
  5. Ser bibliotecario/a es trabajar por la excelencia de los servicios. El bibliotecario/a no debe conformarse y debe tratar de conseguir que todos los servicios, productos y actividades que se ofertan en la biblioteca sean de calidad.
  6. Ser bibliotecario/a es guiar y recomendar a los usuarios ante sus necesidades del momento. Necesidades que pueden ser tanto informativas, formativas, de lectura, de recursos, sobre tecnología…
  7. Ser bibliotecario/a es formar a los usuarios en los nuevos entornos digitales de información (por ejemplo: uso de navegadores web) y de lectura (por ejemplo: libros electrónicos) entre otros.
  8. Ser bibliotecario/a es entender la importancia de la comunicación para dar visibilidad a lo que se hace. Es necesaria la divulgación y la difusión para hacer llegar el mensaje a las personas.
  9. Ser bibliotecario/a es renovarse continuamente. Es saber adaptarse a las nuevas necesidades y, llegado el caso, transformarse para la ejecución de ciertos servicios. Para ello es imprescindible la formación continua, el reciclaje profesional.
  10. Ser bibliotecario/a es hacerse imprescindible para las personas. Que los usuarios de la biblioteca sientan la necesidad del personal bibliotecario como recurso imprescindible en la biblioteca.
En definitiva, el personal bibliotecario es IMPRESCINDIBLE para el presente y futuro de las bibliotecas. Personal bibliotecario competente, preparado y motivado. Son estos profesionales los que van a hacer que una biblioteca tenga éxito (éxito entendido como que todos sus recursos sean utilizados por las personas y éstas estén satisfechas con ellos) o sea un fracaso (fracaso entendido como que no se usen los recursos de la biblioteca o se usen pero que no tengan utilidad para los usuarios o no reúnan las calidad deseada).

                                                                                                               https://www.julianmarquina.es

Las 10 profesiones que los bibliotecarios actuales desempeñan




Ser bibliotecario/a no es fácil. Vaya por delante que ser bibliotecario requiere ejercer muchas funciones de cara al público y en trabajos internos. Algunas de esas funciones son desconocidas por buena parte de las personas. Personas que piensan que solamente los bibliotecarios realizan búsquedas de información, colocan libros en las estanterías y son guardianes del silencio y la tranquilidad en la biblioteca.

Pero un bibliotecario va más allá. Realiza funciones que pueden ser consideradas de otras profesiones o perfiles. Ser bibliotecario/a es ejercer una única profesión pero con funciones de lo más variopintas… eso sí, depende de las ganas que tenga de salirse de su rol principal y de las personas que acuden a la biblioteca en su ayuda.

Ser bibliotecario/a es adaptarse, no solo a los tiempos y sociedad, sino a la necesidad de las personas, a sus ganas de saber y de aprender, a la forma de llamarles la atención para que hagan uso de la biblioteca y de sus servicios y actividades, además de proteger a los usuarios ante la información que se puede considerar de “no calidad” y a los autores frente a la piratería y el buen uso de sus obras. Los bibliotecarios forman, atiende y se relacionan con las personas y con las organizaciones. Ser bibliotecario/a, repito, no es fácil… ser bibliotecario es estar cerca de los usuarios y tratar y educarles como “clientes” que requieren un servicio de calidad con un plus de humanidad.
Las múltiples profesiones del personal bibliotecario

Además de su profesión de bibliotecario/a, y de las funciones que debe desempeñar en dicho puesto, existen otras profesiones a las cuales un bibliotecario se puede acercar (y llegar a tocar) en su día a día. Estas profesiones pueden ser:

  1. Relaciones públicas. El bibliotecario tiene que trabajar la relación con las personas para hacer que estas vean a la biblioteca como ese lugar al cual necesitan, y deben, ir sí o sí. Los bibliotecarios tienen que “vender” constantemente las bondades y beneficios de los servicios y actividades para que estas sean un éxito rotundo. La finalidad es crear un vínculo fuerte entre la biblioteca y las personas.
  2. Psicólogo. El bibliotecario en ocasiones se convierte en una persona de confianza de las personas. Confianza a través de la cual empiezan a fluir conversaciones sobre problemas e inquietudes de los usuarios. No son pocas las veces en las cuales los bibliotecarios son el oído, e incluso el hombro, de esas personas (y que muchas veces se acaban convirtiendo en amigos). Personas que esperan del personal bibliotecario asesoramiento en sus problemas y necesidades.
  3. Profesor. Las bibliotecas se han convertido en punto de formación y enseñanza de las personas en el uso de la información, búsquedas y nuevas tecnologías. Formación que puede verse complementada con la inclusión de grupos de aprendizaje de idiomas o talleres de escritura, en otras muchas actividades. Formación hacia las personas, sin olvidar la importancia del bibliotecario/a en la formación interna a compañeros y colegas de profesión.
  4. Abogado. El bibliotecario es el abogado entre la información que no reúne la suficiente calidad y el usuario. Además tiene que abogar y defender los derechos de autor y la propiedad intelectual de las obras y de los autores. Es un claro defensor de las causas justas en la vida social y en el uso de contenidos.
  5. Policía / Detective. El bibliotecario es el cuerpo de seguridad en el cual confiar y dejarse aconsejar ante hechos como la seguridad en red y la aplicación de los derechos de la información. Además, es un buen investigador que te puede ayudar a buscar y localizar lo que estás buscando. Te podrá dar las pistas para que tú continúes el camino hacia la resolución del caso o te podrá dar la solución del mismo.
  6. Diseñador. El personal bibliotecario tiene que ser capaz de sacar el máximo provecho visual y de los espacios a la biblioteca. Estamos ante una sociedad en la cual lo visual es lo que prima, además de la funcionalidad. El bibliotecario debe estudiar la ubicación de mesas, estanterías, sillas, sillones… para sacar el máximo provecho al espacio y potenciar la funcionalidad de servicios y actividades, debe ser capaz de diseñar carteles y demás material visual, y debe ser capaz de diseñar productos y servicios desde cero.
  7. Trabajador social. La biblioteca es el apoyo que muchas personas tienen en la vida… y sus profesionales, bibliotecarios/as, son sus anfitriones ante la promoción del cambio y el desarrollo de esas personas. Tienen como misión la potenciación de las habilidades y cualidades de las personas para su desarrollo en la vida. Además, los bibliotecarios son de muchísima ayuda para las personas más desfavorecidas como pueden ser desempleados, personas en riesgo de exclusión social o inmigrantes.
  8. Editor online. Los bibliotecarios y las bibliotecarias no solamente custodian y manejan información, sino que también la crean. Los bibliotecarios publican y dan contenidos a medida a sus usuarios, además son conscientes de la importancia de la edición y el enriquecimiento de sus colecciones y fondos. Y no solamente esto, también son capaces de ayudar a las personas en sus publicaciones desde el punto de vista del editor (e incluso de investigador).
  9. Auditor. El personal bibliotecario siempre está en constante revisión y evaluación de resultados de sus propios servicios y actividades con el objetivo de valorar el buen desarrollo de los mismos. Informa, realiza observaciones y recomendaciones para llevar el servicio a la máxima potencia o para su cierre definitivo.
  10. Community manager. Los bibliotecarios y bibliotecarias han llevado la conexión presencial con las personas a la dimensión online. Conexión, interacción y comunicación que gracias a los medios sociales están dando un protagonismo extra a las bibliotecas en pro del posicionamiento y visibilidad de la organización. Las bibliotecas han visto la importancia de estar allí donde estén sus usuarios y los bibliotecarios han llegado a las redes sociales con el fin de comunicarse con las personas, realizar marketing online y gestionar contenidos.

Estoy seguro de que existen más profesiones a las cuales los bibliotecarios y las bibliotecarias se pueden acercar y realizar (asemejar) sus funciones. En este post solamente he señalado algunas, así que estaría encantado de escuchar más a través de los comentarios.

viernes, 10 de noviembre de 2017

¿Cuáles son las excusas más comunes para no ir a trabajar?


Quisimos averiguar qué tipo de excusas que plantean los trabajadores cuando quieren faltar a trabajar.

Les preguntamos si piden habitualmente permiso para hacer otras cosas durante tu horario de trabajo: 80% de peruanos respondió negativamente, y sólo un 20% que sí solicita permiso. Respecto a los motivos más usuales por los cuales piden permiso: 26% indicó solicitar permiso cuando sus hijos están enfermos, mientras que el 45% para ir al doctor porque está enfermo, un 17% solicita permiso para hacer trámites.

¿Y en que horario solicitan este permiso? 54% prefiere que sea por mañana, para llegar más tarde a su trabajo, 46% considera que es mejor durante la tarde para así salir más temprano.

También consultamos si en algún momento han mentido para faltar al trabajo, 65% de encuestados responde negativamente, solo Un 35% reconoce haber mentido alguna vez.


Y por qué mentir:
  • 33% por que esta desmotivado y no quiero ir a trabajar
  • 28% porque ya ha pedido muchos permisos y no le darían si no dice que está enfermo
  • 28% porque tiene una entrevista de trabajo
  • 11% porque se fue de fiesta y tiene resaca
Datos de la Muestra

Encuesta realizada entre Setiembre - Octubre 2014
a 2 350 encuestados.
Sexo: Femenino 46% - Masculino 54%
Edad: 62% mayores de 27 años, 21 Entre 21 y 26 años, 17% entre 18 y 20 años de edad.

Al respecto Rocío Mori Gerente de Selección Trabajando.com señala:

Hay días en que las personas toman la decisión de no ir a trabajar, y llamar por teléfono fingiendo un problema.
Las excusas expresan una resistencia interna a algo no resuelto, a una incomodidad y una idea del trabajo como esfuerzo que a veces se hace imposible de cumplir.
Hemos aprendido que el trabajo resta libertad, que es un esfuerzo y que dejo de ser yo por muchas horas diarias.

De todos modos, el inventar una excusa también demostraría que las políticas laborales no están de acuerdo con la realidad de las personas. Faltar al trabajo muchas veces se debe a que no es posible conciliar la vida privada, puede ser maternidad, paternidad, cuidado de familiares, problemas personales, entre otros. No obstante, la falta de tiempo sigue siendo la motivación principal para excusarse

A continuación, las excusas otras comúnmente utilizadas:
  • Intoxicación alimentaria
  • Fiebre y gripe repentina
  • Dolor de ovarios o útero común en mujeres
  • Un examen, ejemplo, la colonoscopia
  • Catástrofes en casa como inundaciones 
  • Muerte de un familiar
  • O simplemente, ser más honesto y decir que vas a tomarte el día por motivos personales
fuente: http://blog.trabajando.pe/peru/841-cuales-son-las-excusas-mas-comunes-para-no-ir-a-trabajar

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Presentismo laboral: un enfermo en el trabajo


Uno de los mayores problemas con los que tiene que lidiar una empresa es el presentismo laboral, el cual podemos definir como el hecho de pasar muchas horas (o las acordadas por contrato) pero sin implicar un buen rendimiento o motivación por parte del empleado. Es decir, el presentismo laboral se produce cuando el trabajador está literalmente perdiendo el tiempo durante sus horas de trabajo. Si quieres saber más sobre como motivar a tus empleados para que no se produzca este efecto puedes consultar este artículo sobre motivación de los empleados: ¿Cómo motivar a los empleados 7 motivaciones básicas de todo trabajador.

Presentismo laboral: trabajar estando enfermo. 

Esta parte de la definición tiene un carácter más peyorativo hacia el empleado, sin embargo el presentismo laboral se produce por lo que el empleado creo como una causa más “ética”, como es el hecho de ir a trabajar a pesar de estar enfermo. Por tanto, el presentismo laboral hace también referencia a las personas que trabajan a pesar de no encontrarse en las mejores condiciones de salud, lo cual provoca un bajo desempeño en sus actividades (Aronsson y Gustafsson, 2005).

El presentismo laboral es un neologismo creado como lo opuesto al ausentismo laboral (o absentismo laboral), con lo que podríamos hablar también de absentismo presencial (ausentismo y absentismo son palabras sinónimas) por lo que se refiere al comportamiento donde el empleado se encuentra físicamente en el puesto de trabajo, a pesar de sufrir problemas de salud que le dificultan concentrarse y llevar a cabo sus tareas de forma correcta. Según algunos estudios, en los Estados Unidos, el 83% de los empleados reconoce haber ido a trabajar estando enfermo al menos en una ocasión durante el año anterior.

Causas del presentismo laboral.
  • El miedo a perder el trabajo suele ser la causa más frecuente para este tipo de conductas pero se puede producir debido a otros motivos:
  • Inseguridad laboral. La inestabilidad del mercado laboral “obliga” al empleado a ir a trabajar a pesar de no encontrase físicamente bien, por temor a perder el empleo.
  • Responsabilidad. El empleado asume el esfuerzo de acudir a trabajar estando enfermo para no perjudicar a sus compañeros o equipo de trabajo. El trabajador siente que tiene que cumplir con sus obligaciones.
  • Adicción al trabajo. La gente con esta patología no entiende de enfermedades a la hora de ir a trabajar. Puedes aprender más sobre el workaholism, o adicción al trabajo en este otro artículo: Workaholism: adicción al trabajo.
  • Gestión de los recursos humanos. La organización puede tener problemas para remplazar al empleado enfermo, que dificulta que el empleado pueda quedarse en casa durante los días necesarios para recuperarse. En determinados trabajos es complejo encontrar un “sustituto” y hace sentir al empleado la necesidad de asistir igualmente. Sin embargo, el mundo no se parará por posponer las actividades o cancelarlas hasta que el trabajador se recupere.
Consecuencias del presentismo laboral.

Entre las consecuencias que genera el presentismo se encuentran por ejemplo:

  • Trabajo más lento. Se reduce la productividad, todos tenemos límites.
  • Menor calidad del trabajo. ¿Realmente quieres sacar un trabajo malo a esperar unos días y realizarlo mejor?
  • Mayor número de errores. Nuestra capacidad de atención se reduce, recuerda que el cuerpo tiene prioridades y se concentrará antes en sanarte que en terminar el trabajo de forma correcta.
  • Peor imagen. Una persona con mala cara, o sonándose los mocos constantemente no es precisamente sinónimo de mejores ventas, por ejemplo.
  • Riesgo de contagio a otros trabajadores en caso de que la enfermedad pueda ser transmisible (gripe, por ejemplo).
  • Peor salud laboral del empleado. Una persona bajo los efectos del presentismo, ya sea por causas de salud, baja motivación o falta de trabajo terminará mermando su salud, se fatigará más y puede que termine por aburrir su propio trabajo.
  • Ir a trabajar estando enfermo no es hacerle un favor a la empresa.
Muchas personas caen en la falsa creencia de que si no van a trabajar le estarán causando un problema a la empresa. Expertos en el ámbito, como Del Líbano (2011) afirman que trabajar estando enfermo es más costoso y perjudicial para la productividad y el rendimiento de la empresa que permanecer en casa descansando. No le estás haciendo ningún favor a la empresa por ir a trabajar en malas condiciones.