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miércoles, 8 de noviembre de 2017

Presentismo laboral: un enfermo en el trabajo


Uno de los mayores problemas con los que tiene que lidiar una empresa es el presentismo laboral, el cual podemos definir como el hecho de pasar muchas horas (o las acordadas por contrato) pero sin implicar un buen rendimiento o motivación por parte del empleado. Es decir, el presentismo laboral se produce cuando el trabajador está literalmente perdiendo el tiempo durante sus horas de trabajo. Si quieres saber más sobre como motivar a tus empleados para que no se produzca este efecto puedes consultar este artículo sobre motivación de los empleados: ¿Cómo motivar a los empleados 7 motivaciones básicas de todo trabajador.

Presentismo laboral: trabajar estando enfermo. 

Esta parte de la definición tiene un carácter más peyorativo hacia el empleado, sin embargo el presentismo laboral se produce por lo que el empleado creo como una causa más “ética”, como es el hecho de ir a trabajar a pesar de estar enfermo. Por tanto, el presentismo laboral hace también referencia a las personas que trabajan a pesar de no encontrarse en las mejores condiciones de salud, lo cual provoca un bajo desempeño en sus actividades (Aronsson y Gustafsson, 2005).

El presentismo laboral es un neologismo creado como lo opuesto al ausentismo laboral (o absentismo laboral), con lo que podríamos hablar también de absentismo presencial (ausentismo y absentismo son palabras sinónimas) por lo que se refiere al comportamiento donde el empleado se encuentra físicamente en el puesto de trabajo, a pesar de sufrir problemas de salud que le dificultan concentrarse y llevar a cabo sus tareas de forma correcta. Según algunos estudios, en los Estados Unidos, el 83% de los empleados reconoce haber ido a trabajar estando enfermo al menos en una ocasión durante el año anterior.

Causas del presentismo laboral.
  • El miedo a perder el trabajo suele ser la causa más frecuente para este tipo de conductas pero se puede producir debido a otros motivos:
  • Inseguridad laboral. La inestabilidad del mercado laboral “obliga” al empleado a ir a trabajar a pesar de no encontrase físicamente bien, por temor a perder el empleo.
  • Responsabilidad. El empleado asume el esfuerzo de acudir a trabajar estando enfermo para no perjudicar a sus compañeros o equipo de trabajo. El trabajador siente que tiene que cumplir con sus obligaciones.
  • Adicción al trabajo. La gente con esta patología no entiende de enfermedades a la hora de ir a trabajar. Puedes aprender más sobre el workaholism, o adicción al trabajo en este otro artículo: Workaholism: adicción al trabajo.
  • Gestión de los recursos humanos. La organización puede tener problemas para remplazar al empleado enfermo, que dificulta que el empleado pueda quedarse en casa durante los días necesarios para recuperarse. En determinados trabajos es complejo encontrar un “sustituto” y hace sentir al empleado la necesidad de asistir igualmente. Sin embargo, el mundo no se parará por posponer las actividades o cancelarlas hasta que el trabajador se recupere.
Consecuencias del presentismo laboral.

Entre las consecuencias que genera el presentismo se encuentran por ejemplo:

  • Trabajo más lento. Se reduce la productividad, todos tenemos límites.
  • Menor calidad del trabajo. ¿Realmente quieres sacar un trabajo malo a esperar unos días y realizarlo mejor?
  • Mayor número de errores. Nuestra capacidad de atención se reduce, recuerda que el cuerpo tiene prioridades y se concentrará antes en sanarte que en terminar el trabajo de forma correcta.
  • Peor imagen. Una persona con mala cara, o sonándose los mocos constantemente no es precisamente sinónimo de mejores ventas, por ejemplo.
  • Riesgo de contagio a otros trabajadores en caso de que la enfermedad pueda ser transmisible (gripe, por ejemplo).
  • Peor salud laboral del empleado. Una persona bajo los efectos del presentismo, ya sea por causas de salud, baja motivación o falta de trabajo terminará mermando su salud, se fatigará más y puede que termine por aburrir su propio trabajo.
  • Ir a trabajar estando enfermo no es hacerle un favor a la empresa.
Muchas personas caen en la falsa creencia de que si no van a trabajar le estarán causando un problema a la empresa. Expertos en el ámbito, como Del Líbano (2011) afirman que trabajar estando enfermo es más costoso y perjudicial para la productividad y el rendimiento de la empresa que permanecer en casa descansando. No le estás haciendo ningún favor a la empresa por ir a trabajar en malas condiciones.

Presentismo laboral: causas y consecuencias de este fenómeno


El presentismo laboral es uno de los problemas más importantes a los que tienen que hacer frente las empresas hoy en día. Son muchos los factores que pueden afectar al rendimiento de una organización, y el entorno socioeconómico y social es extremadamente importante en este aspecto. 

Desde que se inició la crisis económica en España, las condiciones laborales de muchos empleados han cambiado, y el miedo a perder el trabajo puede llevar a muchos trabajadores a aguantar en su puesto a pesar de no estar del todo motivados o a disgusto.
Presentismo laboral o “síndrome de la silla vacía”: causas y consecuencias

En nuestro artículo “El Síndrome del Superviviente: trabajar en tiempo de crisis puede perjudicar la salud” hablamos de las consecuencias negativas de la crisis para el bienestar del trabajador. El presentismo, por otro lado, afecta de manera negativa a la organización ya que la productividad y el rendimiento de los empleados desciende.
Presentismo laboral o absentismo presencial: ¿qué es?

El absentismo presencial o presentismo laboral, se refiere a acudir y estar presente en el puesto de trabajo, pero dedicando parte de la jornada laboral a otras funciones que no son propias del trabajo. Entre estas funciones podemos encontrar: conectarse a redes sociales, consultar páginas web, realizar llamadas, etcétera.

Pese a que el presentismo es lo contrario del absentismo laboral, sus consecuencias para la organización son igual de perjudiciales.
Consecuencias negativas del presentismo laboral


En el pasado, el principal problema de las organizaciones era el absentismo laboral, pero a medida que éste ha ido descendiendo debido a la crisis económica, el porcentaje de empleados que sufren presentismo laboral ha aumentado. Según Adecco, una de cada dos empresas españolas reconoce tener hasta un 10% de trabajadores presentistas. Por otro lado, un estudio de Harvard Business Review parece indicar que el presentismo le cuesta a las empresas norteamericanas alrededor de $150 billones de dólares al año.

Pese a la reducción del absentismo, no ha habido mejora de la productividad y del rendimiento laboral de las empresas, ya que lo que ha ocurrido es que el fenómeno del absentismo laboral ha dado paso al del presentismo. Los empleados parecen conocer la difícil situación del mercado laboral y no quieren arriesgarse a perder el trabajo. Entonces, acuden al lugar de trabajo para que no se les pueda achacar que han cometido absentismo, pero sin embargo su dedicación en esas horas no es todo lo eficiente que debería ser.
Efectos negativos para la empresa

Sabiendo esto, hay que mencionar que el presentismo laboral afecta a la organización de diferentes maneras:
Descendiendo de la productividad del trabajador y de la organización
Empeorando la salud laboral de empleado: el presentismo a la larga provoca fatiga y aburrimiento (también llamado 'Síndrome Boreout')
Favoreciendo la transmisión de enfermedades: cuando la persona está enferma pero decide acudir al puesto de trabajo para no perder su empleo, puede favorecer la transmisión de enfermedades
Factores que influyen en el presentismo laboral

Si estas son las consecuencias de tener a personas presentistas en el trabajo, debemos preguntarnos qué motivos llevan a los empleados a realizar conductas relacionadas con el presentismo laboral. A continuación os presentamos una lista de las causas más habituales:
La falta de seguridad laboral puede provocar que individuo no quiera ausentarse de su puesto de trabajo pese a estar enfermo o desmotivado, pues la incertidumbre respecto a poder conseguir un trabajo de nuevo, puede provocar que no se quiera perder el trabajo bajo ningún concepto.
Los individuos que laboran en ciertos trabajos pueden ser más propensos al presentismo. Las investigaciones parecen indicar que los profesores y profesionales de la salud son más vulnerables a sufrirlo.
Los empleos con mayor carga de trabajo se asocian a más casos de presentismo, pues los trabajadores pueden querer evitar la acumulación de tareas si se ausentan de su puesto.
La excesiva presión por parte de los superiores también es un factor causante del presentismo laboral.
La falta de motivación está detrás de muchos casos presentismo. Además, otras posibles causas pueden ser: la falta de promoción y la realización de tareas monótonas en sus puestos de trabajo

¿Qué es el presentismo laboral?


Hace cierto tiempo, las empresas sufrían la lacra del absentismo laboral. Muchos trabajadores no cumplían con sus horarios de trabajo, llegando tarde o incluso ausentándose con regularidad. Esta práctica, que en en los últimos años dejó pérdidas alarmantes, ha encontrado sustituta. Como contrapunto, ha empezado a surgir una nueva tendencia que es incluso peor que la anterior: el presentismo laboral.

Muchos trabajadores llevan tiempo quejándose de las dificultades de conciliar su vida laboral con la personal. Llevar a los niños al colegio o atender a familiares enfermos son quehaceres prioritarios que deben ser tenidos en cuenta.

En el caso del presentismo laboral, los puntos comunes con el absentismo son varios. La falta de motivación, la frustración y la mala relación con la plantilla son rasgos muy asociados a este problema. La gran diferencia entre ambos es que en el presentismo laboral, el trabajador sí cumple con los horarios de trabajo. El auténtico problema es que invierte parte de este tiempo de trabajo en tareas ajenas a las que tienen que ver con su puesto.
¿Qué causa el presentismo laboral?

El presentismo laboral ha aparecido propiciado o asociado a la crisis económica. El miedo a perder el empleo hace que muchos trabajadores desmotivados decidan no faltar, aunque eso implique tediosas jornadas de frustración y aburrimiento. Muchos de ellos alargan las pausas de comida o de salir a fumar, utilizan internet para fines no laborales, leen o incluso juegan a videojuegos.

Ante estas situaciones, las empresas prefieren establecer horarios más rígidos y sanciones ejemplarizantes en lugar de pararse a reflexionar. No solo el presentismo laboral afecta a la productividad de la empresa, sino también a la propia salud de los trabajadores.

La desmotivación y la falta de objetivos puede provocar un desencanto con el empleo, que a su vez puede ser la causa fundamental de una depresión. Lo mismo ocurre con aquellos trabajadores que acuden al trabajo estando enfermos. Exponer a sus compañeros a problemas de salud es, aparte de poco útil, peligroso


“Los grandes logros de cualquier persona generalmente dependen de muchas manos, corazones y mentes”

-Walt Disney-

Lamentablemente, por otra parte existen algunas empresas que obligan a sus empleados a realizar horas extras no pagadas a cambio de no despedirles. Este comportamiento es vergonzoso y bastante cuestionable, pero el propio trabajador lo acepta por temor a las represalias. Nos encontramos, pues, ante unas situaciones en las que prima más el beneficio poco ético a tratar de buscar alternativas que optimicen el tiempo y el rendimiento de los trabajadores.
¿El presentismo laboral tiene arreglo?

El presentismo laboral, o al menos una buena parte de él, tiene solución. Sin embargo, difícilmente pasa por aplicar sanciones o una política estricta de horarios. Al contrario, creará más estrés, ansiedad y desmotivación en los trabajadores, que intentarán seguir con su “escaqueo” con otro tipo de mañas. Además, las empresas que apliquen este tipo de medidas corren el peligro de sancionar sin razón a las personas que sí están motivadas, dificultando de alguna manera su trabajo.

Muy al contrario, medidas concretas, como aquellas que se centran en reforzar el feedback que recibe el trabajador pueden tener efectos mucho más positivos que las medidas sancionadoras o restrictivas. Hablamos de reconocimiento social, de reconocimiento grupal y de reconocimiento individual. Si el trabajador siente que los demás le dan valor al producto de su trabajo, que la empresa es sensible a cuando incrementa su rendimiento y no solo cuando disminuye es más fácil que aparezca la motivación o se restaure.

Dependiendo del puesto y la responsabilidad, también puede tener consecuencias positivas que la empresa implemente programas para incentivar la expresión libre y la creatividad. Lo que se busca en estos casos es un cambio de actitud, no un acatamiento de las normas por miedo. Mientras más agradable sea el lugar de trabajo, mejores serán los resultados.

Flexibilizar los horarios también es una buena forma de que las familias puedan conciliar su vida laboral con la de sus hijos y de incidir de manera indirecta en la motivación de los trabajadores. Un puesto que permita la conciliación laboral, tal y como está el panorama hoy en día, es sin duda una ventaja que el trabajador sabrá agradecer, especialmente si hasta ese momento no se han tomado medidas en esa dirección.

Pensemos que si el trabajador se siente feliz y contento con el trabajo (o al menos alcanza unos niveles mínimos en este sentido), los cambios positivos serán cada vez mayores. Es mucho más razonable centrarse en ayudarles y ofrecerles ciertas facilidades antes que en aplicar políticas extremas. La seguridad y el cuidado de salud laboral están recogidas como un derecho del ciudadano por la Organización Mundial de la Salud, ya que la precariedad laboral puede provocar situaciones irreversibles en la salud mental y física de una persona.