viernes, 26 de julio de 2019

Formas de leer un libro

Formas de leer un libro: (en orden alfabético)
  1. Clásica: leer de un tirón, de principio a fin, dejando que el mensaje se revele solo.
  2. Compartida: enseñando, contando o explicando aquello que estés leyendo, posiblemente es la mejor manera de aprender.
  3. Distraída: abriendo el libro al azar y dejando que esas páginas te ayuden en la decisión o acción que quieras tomar.
  4. Interactiva: subrayando aquello que consideres importante, en lo que crees. Leer un libro implica hacerlo tuyo.
  5. Meditativa: consultando primero en el índice y luego leyendo lo que has decidido meditar.
  6. Pragmática: buscando como un artesano el conocimiento o las técnicas que demuestren en hechos los efectos prácticos de lo que significa tu "verdad".
  7. Reflexiva: volviendo a leer únicamente aquello que te conmueve.
  8. Selectiva: leer aquello que te interese en ese instante.
  9. Temática: por temas, contenidos o argumentos.
Del libro. El narrador de emociones, Germán Gonzáles Andrés.


En defensa de los ociosos

En defensa de los ociososEn defensa de los ociosos by Robert Louis Stevenson
My rating: 3 of 5 stars

Un ensayo que contiene cierta rabia hacia los 'esforzados de la vida' que viven para trabajar y no trabajan para vivir. Hace algunos comentarios acerca de la situación más favorable que gozan los 'ociosos' (no significa no hacer nada). Invita a la lectura.

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#NotasdeLectura

"Una diligencia excesiva en el colegio o en la universidad, en la iglesia o en el mercado, es síntoma de una vitalidad deficiente, y la facultad para el ocio implica un apetito universal y un marcado sentido de la identidad personal. Hay un tipo de personas apagadas, muertas en vida, que apenas son conscientes de vivir, excepto en el ejercicio de alguna ocupación convencional. Si las llevas al campo, o las subes a un barco, verás que añoran su mesa de trabajo o su estudio. Carecen de curiosidad; son incapaces de entregarse a estímulos fortuitos; no obtienen placer alguno en el mero ejercicio de sus facultades, y a menos que la Necesidad las espolee, permanecen inmóviles. Es inútil hablar con gente así; no pueden estar ociosas, porque su naturaleza no es lo suficientemente generosa, y pasan en una especie de coma las horas que no están dedicadas a bregar frenéticamente para obtener oro. Cuando no es necesario que vayan a la oficina, cuando no tienen hambre ni les apetece beber, todo el mundo vivo está vacío para ellos. Si tienen que esperar un tren durante, por ejemplo, una hora, entran en un estúpido trance con los ojos abiertos. Al verlos, cabría suponer que no hay nada que mirar ni nadie con quien hablar; que estaban paralíticos o enajenados; y, sin embargo, es muy posible que en su trabajo se esfuercen a su manera y que tengan buen ojo para detectar un error en un documento o un cambio en la bolsa. Han pasado por el colegio y la universidad, pero siempre tenían la vista fija en la medalla; se han movido por el mundo y mezclado con personas inteligentes, pero todo el tiempo estaban pensando en sus propios asuntos. Como si el alma humana no fuera ya demasiado limitada, han estrechado y empequeñecido la suya aún más con una vida enteramente de trabajo y nada de juego; hasta que los encontramos a los cuarenta años con la atención embotada, la mente vacía de cualquier elemento de distracción, y ni un pensamiento que pulir contra otro, mientras esperan el tren. De niño, se podría haber encaramado a los vagones; a los veinte años, habría mirado a las chicas; pero ahora la pipa se ha consumido, la caja del rapé está vacía, y mi caballero está sentado en un banco muy tieso y con ojos lastimeros. No me parece que esto sea el Éxito en la Vida."

Del ensayo: En defensa de los ociosos, Robert Louis Stevenson

jueves, 25 de julio de 2019

miércoles, 24 de julio de 2019

#NotasdeLectura

Sgeún un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pm rirea y la útlima ltera esten ecsritas en la psioción cocrrtea. El rsteo peuden etsar ttalmnoete mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cdaa ltera por sí msima y la paalbra e sun tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe.

De El narrador de emociones.

martes, 23 de julio de 2019

#NotasdeLectura

Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima me atrevería a arriesgar más, porque me pondría en disposición de cometer más errores y los aceptaría como parte natural del proceso de aprendizaje. Creo que de eso se trata: de aprender. Así que viajaría más y con menos equipaje. Sería una persona más liviana, contemplaría más atardeceres, subiría a más montañas y nadaría en más ríos y playas. Iría a lugares a donde nunca he ido y tendría más problemas reales y menos problemas imaginarios. Yo viví mi vida pendiente de los demás. ¡Claro que tuve momentos de alegría! No lo voy a negar. Pero si pudiera volver a vivir mi vida otra vez, en la próxima buscaría tener solamente eso: buenos momentos.

lunes, 22 de julio de 2019

#NotasdeLectura

La ambición en términos saludables es el deseo de lograr unas metas alcanzables que supongan progreso, mejora y evolución para uno mismo, sin perjuicio del entorno y facilitando el que los otros consigan sus propias metas. Si la ambición sólo produce beneficio para una persona, no es ambición es egoísmo.

del libro, Desmotivados = Improductivos.