viernes, 1 de diciembre de 2017

Dime cómo está el escritorio de tu celular y te diré cómo eres


Nuestros móviles hablan de nosotros mucho más de lo que creemos. No solo por el modelo, el color o la funda que llevamos, algo que denota entre otras cosas nuestros gustos, prioridades o incluso personalidad

También su interior habla de nosotros. Al margen de las opciones de personalización (que en el caso dude iOS se reducen a los tonos de notificaciones, centro de control y wallpapers) las apps que instalamos o cómo las organizamos.

¿Cómo, también el orden de las apps? Sí, es algo que se suele pasar por alto. Pero no son pocos los que sienten la obligación de marcar un orden específico en su lista de apps, ya sea para verlo ordenado, o con el fin de alcanzar una mayor productividad y eficiencia a la hora de acceder a cada aplicación. 

Quizá incluso estén ordenadas según la importancia que le des a cada una. En cualquier caso, un estudio del que se hace eco Mashable descifra nuestra personalidad en función de cómo distribuimos nuestras apps en el móvil.

Espíritus libres y caóticos

Los espíritus libres, los revolucionarios, son los más fáciles de identificar. No hay orden de ningún tipo y probablemente ni siquiera se hayan molestado en mover sus apps desde que las instalaron. Tal cual llegan a su móvil, así se quedan.

Almas creativas

Para otras personas lo importante es que todo quede bonito, ornamental, armoniosos. De estos se puede esperar que tengan ordenadas sus apps según su color, recordando a un clásico arcoíris. 

Cuadriculados y eficientes

Finalmente están las personas organizadas, aquellas que no pueden evitar colocar las apps según su función o según la prioridad que estas tengan en su rutina. No importa cuántas aplicaciones tengan instaladas, todas ellas estarán perfectamente ordenadas para poder lograr una eficacia máxima y no tener que perder el tiempo buscando una app en concreto. Sin duda, para ellos, cada segundo importa. Aunque pasar el tiempo ordenando apps no es precisamente mi pasatiempo soñado, la verdad.


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